miércoles, 22 de septiembre de 2010

Lo que se juega Hugo Chávez

Este 26 de septiembre más de 17 millones de venezolanos podrán acudir a votar en las elecciones legislativas en las que se renovarán a los 165 diputados que conforman la Asamblea Nacional venezolana así como a los 12 representantes del Parlamento Latinoamericano.

Los comicios representan el regreso de los partidos opositores a un proceso de este tipo luego de que en 2005 intentaran boicotear las elecciones al no presentar candidatos, decisión que dejó en manos del oficialismo a una gran parte del congreso venezolano.

Más allá de la renovación del poder legislativo, el presidente Hugo Chávez se juega el futuro de su “Revolución Bolivariana”. Él mismo ha declarado que esta jornada es vital para su gobierno, ya que representa un barómetro de cara a las elecciones presidenciales de 2012 para las que el mandatario ha informado que presentará su candidatura.

Las fuerzas chavistas están representadas en los comicios por la coalición entre el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y el Partido Comunista de Venezuela (PCV); mientras que la oposición ha consolidado una unión con por lo menos 40 grupos políticos con los que ha creado la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Inmerso en una campaña de apoyo a los candidatos de su partido, Hugo Chávez ha ideado un “operativo” (así, definido y detallado con términos militares) que entrará en marcha en las primeras horas del 26 de septiembre, o a las 0600 horas como explica el mandatario. La estrategia, denominada Operación Willian Lara busca garantizar la victoria de por lo menos 110 candidatos oficialistas, lo que representa una mayoría calificada en la Asamblea.

El plan de Chávez está estructurado en dos partes, según explica en su sitio oficial deInternet.

La primera parte, llamada “Situación”, resume el panorama general y particular de la jornada electoral. En ella se advierte que “las fuerzas imperiales han lanzado una ofensiva para tratar de ocupar la Asamblea Nacional y obstaculizar al Gobierno y la Revolución Bolivariana”, por lo que invita a todos los venezolanos a votar para salvaguardar su proyecto.

Enseguida enuncia las distintas fases de “la misión”, término que utiliza para referirse a la jornada electoral. Las fases han sido nombradas “¡A la carga! ¡Al ataque sostenido!”, “¡Arrollamiento demoledor!”, “¡A paso redoblado!” y “¡Consolidación!”, la cual culmina con el cierre de las casillas de votación.

De manera paralela Chávez tomó juramento a 3 mil mujeres que serán las “guardianas” que ayudarán a garantizar el triunfo electoral, y ha advertido que ante cualquier intento por descalificar la elección este grupo "defenderá la revolución en todos los terrenos, en todos los espacios, en todos los momentos".

Activo desde hace unos meses en las redes sociales, Hugo Chávez también ha echado mano de su cuenta en Twitter (@chavezcandanga) para apoyar a sus candidatos. “El Huracán Bolivariano se va convirtiendo en una Tempestad para los escuálidos de la quinta columna! Barcelona tembló!!”, escribió el 21 de septiembre en el sitio de microblog.

Además de otros problemas que bien merecen un comentario aparte (los cortes de energía eléctrica o la inseguridad en Caracas por ejemplo), los comicios del 26 de septiembre están marcados también por el recuerdo de la derrota en 2007 al proyecto de reforma a la Constitución impulsado por Hugo Chávez, la única que ha sufrido en las once elecciones o referéndos a los que se ha presentado.

En aquella ocasión Chávez descalificó el triunfo de la oposición ("victoria de mierda", la llamó) y argumentó que obedeció al abstencionismo de sus partidarios, por lo que ahora ha invitado a sus seguidores a acudir a las urnas para conservar la mayoría en el congreso.

A unos días de las elecciones las encuestas muestran una escasa ventaja del oficialismo. El Grupo de Investigación Social dio a conocer que la coalición de partidos chavistas tendría el 52% de los votos contra el 47% de la oposición.

Para el periodista Miguel Ángel Bastenier, estas cifras no son reveladoras, pero apunta que el “poder absoluto” que detenta Chávez podría sentir cómodo un contrapeso que no signifique un riesgo para su permanencia en el poder. La oposición se adjudicaría un gran triunfo, escribe el articulista de El País, si consigue arrebatar la mayoría absoluta al mandatario, con lo que frenaría las acciones de gobierno por decreto que han beneficiado al chavismo.

Por la diferencia que sea, lo único seguro hasta el momento en caso de darse un triunfo de Hugo Chávez es que el mandatario tendría el camino allanado para buscar, en 2012, ganar un cuarto periodo de gobierno al frente de Venezuela.

*La foto fue tomada del sitio http://www.chavez.org.ve