La lista, que se basa en factores como la sustentabilidad, el desarrollo económico, la gobernabilidad y la seguridad, causa debates cada año sobre la confiabilidad de los criterios que hacen que un estado suba o descienda en el ranking. Sin embargo, pese a las descalificaciones al listado y el orden en que cada año aparecen los países, al menos un aspecto de la lista es irreprochable: los estados que ocupan los extremos. Este año, Somalia, repite como el estado fallido por excelencia, y Finlandia, se estrena como el mejor país en términos de estabilidad.
¿Qué hace que cada uno de ellos ocupe ese sitio? ¿Qué tan grande es el abismo que los separa? Cada uno merece un análisis individual y los abordemos en dos entradas. Hoy, Somalia.





