“Mató a mi mamá, mató
a mi papá, pero votaré por él de todos modos”
Slogan de campaña de Charles Taylor en 1997
La Corte Penal
Internacional de La Haya condenó al ex presidente de Liberia, Charles Taylor,
por crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos en Sierra Leona.
Tuvieron que pasar 66 años para que la justicia internacional sentenciara
formalmente a un ex jefe de estado desde que lo hiciera en Nüremberg con Karl
Denitz, sucesor formal de Hitler.
Fueron seis años de
juicio en los que la Corte escuchó declaraciones de las víctimas del Frente
Revolucionario Unido (FRU), la guerrilla que Taylor armó y financió a cambio de
diamantes extraídos del rico suelo de Sierra Leona. El veredicto: culpable de
once cargos, entre ellos asesinato, violación, reclutar niños soldado y
convertir a niñas en esclavas sexuales, entre otros. Si bien la sentencia es un
triunfo para La Haya, no deja de tener claroscuros y un sabor agridulce. (Pueden leer aquí el veredicto oficial en inglés)






