miércoles, 4 de agosto de 2010

¿Viven mejor las mujeres en Afganistán?


La portada de la última edición de la revista TIME es fuerte, estremecedora, cruda, reveladora y también engañosa. Es imposible desviar la mirada del orificio que quedó en medio del rostro de Aisha –de 18 años- después de que un grupo de hombres, su esposo entre ellos, le cortó la nariz y las orejas tal y como lo manda la Sharia o Ley Islámica en su práctica más extrema.

Juzgada por un tribunal talibán por “deshonrar” a su marido al tratar de huir de los maltratos que sufría, la joven fue desfigurada y abandonada en una provincia afgana. Ahora, su cara enmarca la portada de la revista junto a una leyenda que ha generado polémica por la evidente tendencia que encierra: “Qué pasaría si saliéramos de Afganistán”.

El editor de Time, Richard Stengel, justificó en un artículo la decisión de publicar la fotografía a la que él mismo calificó como “una ventana a la realidad de lo que está pasando –y lo que puede pasar- en una guerra cuyos efectos nos envuelven a todos.”

La discusión, creo, no debe centrarse en la pertinencia de publicar la imagen. La fuerza de la fotografía no puede escatimarse y rebasa cualquier debate sobre la ética del periodismo. Justificada por su connotación y su denotación, el rostro de Aisha tiene una razón para estar en la portada de TIME. Aquí, la explicación sobra.

El texto de Stengel vuelve una y otra vez al peso de la imagen para hablar del impacto que puede tener en los niños que vean la portada, “las cosas malas” que representa y cómo es una muestra de lo que podría pasar con el regreso de los talibanes al gobierno afgano. No habla, sin embargo, del texto que la acompaña. Esa suposición que suena a advertencia y que atenta contra la imagen y la realidad misma, las reduce.

¿El resurgimiento de los talibanes implicaría el regreso de los crímenes de género? ¿Las mujeres serían más vulnerables de lo que son ahora? Asegurarlo significaría aceptar que la situación de las mujeres en Afganistán mejoró después de la caída del Mulá Omar y la elección de Hamid Karzai. Nada más erróneo.

Desde el derrocamiento de los talibanes hasta ahora, después de dos procesos electorales en los que Karzai ha sido el ganador, la realidad que viven las mujeres en el país no ha cambiado. A pesar de la designación de dos ministras, varias diputadas, la creación del Ministerio de Asuntos de la Mujer, y su recién aprobado derecho al voto, el país ha sido calificado como “el más peligroso para las mujeres” por Womankind.

La organización ha advertido que la voz de las mujeres no se ha escuchado en el gobierno de Karzai. Las diputadas apenas pueden hablar en las reuniones del Parlamento y el Ministerio para defenderlas trabaja con recursos que representan apenas el 0.1% del presupuesto nacional según ha reportado el periodista Hernán Zin en su blog “Viaje a la Guerra”.

En este panorama, grupos de defensa de los derechos humanos aseguran que la situación es igual o aún peor que durante el régimen talibán, y quizá no estén equivocados.

En 2009, Hamid Karzai promulgó la “ley de la familia Chii” que sería aplicada sólo para los miembros de esa minoría. Entre otras cosas, la norma prohíbe a las mujeres salir de sus casas sin el permiso de su esposo. Además, las obliga a tener sexo con su cónyuge cada que él lo exija, a menos que ella se encuentre enferma.

Representantes del parlamento afgano y grupos internacionales han criticado la ley asegurando que “legaliza las violaciones dentro del matrimonio”, además de lamentar el silencio de occidente (EU incluido) sobre el tema.

El Afganistán que gobierna Hamid Karzai, ese país con un stablishment que TIME enaltece en su portada, es un país en el que el 80% de las mujeres –como Aisha- sufre violencia doméstica, en donde el 60% de los matrimonios son arreglados y el 57% de las mujeres se casa antes de los 16 años con hombres mucho mayores.

Nada ha mejorado para las mujeres en 9 años de ocupación ¿Empeoraría si el ejército de EU se va de Afganistán?

Definitivamente, TIME debe buscar otro argumento para justificar la guerra; por respeto a las mujeres, por respeto a Aisha.

3 comentarios:

  1. Los medios, maestro. Los editores en su pensamiento. Tristeza: libertad "encajuelada" y con una suerte dinámica de frontera de contenidos. Excelente tu aporte; necesario en el país que ahora condena y "aterroriza". Dime: ¿fueron los zetas aquí? Un abrazo y todo mi reconocimiento.

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  2. El mismo ejercicio de autocrítica que debió hacer Time es el que se debe hacer en México sobre el caso de los migrantes. No sólo la congruencia si no el respeto del medio va en ello.

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