lunes, 10 de septiembre de 2012

ABC de la elección en Estados Unidos








Hace años, la revista Newsweek publicó un comentario de un lector que opinaba sobre las elecciones presidenciales de Estados Unidos. “Son las elecciones más antidemocráticas del mundo, porque 300 millones eligen la suerte de 7 mil millones de personas”. Es innegable la importancia que tiene la elección del próximo 4 de noviembre para el resto del mundo, y la afirmación podría acotarse más: “500 votos y 9 estados deciden la suerte de 7 mil millones de personas”. 

El sistema electoral estadounidense es tan curioso que cada cuatro años el nuevo presidente se decide no por el voto de los 50 estados que integran al país, sino de un puñado de entidades indefinidas que inclinan la balanza de los votos electorales. Este año, la elección se limita al resultado de ocho estados, en los que se concentran las campañas de los candidatos. 




Aquí, vamos a tratar de explicar de la manera más sencilla algunos de los aspectos que debemos conocer para entender un poco la contienda que en dos meses terminará con Mitt Romney como nuevo presidente o con un segundo periodo de Barack Obama. 





¿Cómo se elige al presidente?


La democracia en Estados Unidos es indirecta; los votantes no eligen al presidente, sino a un grupo de representantes llamados compromisarios que a su vez integrarán el Colegio Electoral de su estado.  

El Colegio Electoral está integrado por 538 compromisarios, que corresponden al número de legisladores en el Congreso de Estados Unidos: 100 senadores, 435 representantes y 3 delegados del Distrito de Columbia. 

Cada uno de los 538 compromisarios va a dar su voto por una de las fórmulas a la presidencia y vicepresidencia.

Imaginemos un compromisario en Nueva York. Él es una especie de representante de su candidato y le dará su voto en el Colegio Electoral neoyorquino, esperando al final sumar los votos necesarios a nivel nacional cuando se tomen en cuenta los resultados de los otros 49 estados.  

Paso a paso


En prácticamente todos los 50 estados el candidato que ganó el voto popular se lleva todos los votos electorales. Si Obama, por ejemplo, tiene la mayor cantidad de votos de las personas en California, él se quedará con los 55 compromisarios de ese estado, sin importar si Romney quedó abajo por sólo un voto, quien se quedaría con cero compromisarios. 

Para ganar la elección, un candidato debe tener 270 votos electorales, es decir, haber ganado 270 compromisarios. Este reparto tan peculiar genera dos fenómenos inmediatos: 

1.- Que un presidente sea elegido por tener la mayoría de votos electorales, aunque esté abajo en número de votos populares. Así pasó en el 2000, cuando George Bush obtuvo 50 millones 456 mil votos contra los 50 millones 999 mil de Al Gore; sin embargo, el republicano tuvo 271 votos electorales y el demócrata 266.  

2.- Que la elección la definan sólo un grupo de estados en donde los candidatos no tienen una ventaja clara, los llamados swing states, de los que hablaremos más adelante. 

Discurso de Barack Obama en la Convención Nacional Demócrata

Decisión final

 

Cuando los compromisarios ya emitieron sus votos, el resultado se envía al Congreso, que ratificará el triunfo del candidato que haya conseguido llegar a los 270 votos electorales.  

Estados seguros, estados indecisos 


Explicamos ya que en casi todos los estados quien gana se lleva todos los votos electorales. Por una parte, puede decirse que esta repartición excluye a los miles de electores que votaron por el candidato perdedor en su estado y que no lograrán ni un mísero compromisario en el Colegio Electoral. Esto es cierto, pero las campañas y los partidos lo ven como una forma de destinar recursos y esfuerzo sólo a los estados que verdaderamente inclinarán la balanza. 

Por ejemplo, hay estados como Texas que históricamente votan por el Partido Republicano, en donde una campaña demócrata sería dinero tirado a la basura porque no hay premio de consolación para el segundo lugar. Curiosamente, la lógica aplica igual para los republicanos, que no gastan dinero en un estado que tienen ganado de antemano. 

Con este panorama, cada cuatro años se hacen estimaciones sobre los votos electorales que ya tiene prácticamente asegurados cada candidato meses antes de la elección. Los medios contemplan en términos generales al menos ocho estados clave -indecisos o swing states- que este año tendrán la decisión final:

Nevada (6 votos), Iowa (6 votos), Colorado (9 votos), Wisconsin (10 votos), Florida (29 votos), Ohio (18 votos), Virginia (13 votos) y New Hampshire (4 votos). 

Medios como Politico añaden a Michigan y Carolina del Norte, mientras The Economist a New Mexico, Georgia y Minnesota, pero esos ocho son en los que coincide la mayoría. 

Con base en el voto histórico de las otras 42 entidades, Barack Obama tiene asegurados hasta el momento 237 votos electorales y Mitt Romney 206. Así, el presidente necesitaría nada más ganar Florida y algún otro estado para sumar los 33 votos electorales que le faltan para los 270 y su reelección. Romney, por el contrario, tiene que ir a ganar casi todos; si pierde Florida la cuesta será más dura, ya que por aritmética no puede darse el lujo de perder ningún otro estado.  
Simulador del resultado electoral de acuerdo a las encuestas. La simulación puede hacerse en el sitio www.270towin.com

 

¿Qué pesará en estos estados?

 

Hace unas semanas el diario El País apuntaba algo muy cierto en el reto de Barack Obama rumbo a su reelección: el presidente no ha cumplido las expectativas de quienes lo eligieron, pero esas expectativas eran tantas que muchas veces se contraponen. Esa heterogeneidad va a reflejarse en el voto de los swing states

La campaña de este año gira en torno a la economía (sí, “es la economía, estúpidos”), y como una suerte de quiniela se ha advertido desde hace meses que ningún presidente ha sido reelecto cuando el porcentaje de desempleo es mayor al 7.2%. Obama está 9 puntos por encima de esa cifra, con 8.1% de desocupación según las cifras de agosto

Peor aún para el mandatario: el desempleo en los swing states es preocupante, sobre todo en los estados que más votos electorales otorgan. En Florida la desocupación es de 8.8% y en Ohio de 7.2%, mientras que en Nevada la tasa se dispara a 12%, aunque este estado sólo tiene 6  votos. 

El otro estado indeciso con más votos, Virginia (13), podría decantarse por uno u otro lado de acuerdo a la política social de las plataformas de cada candidato. 

Aquí pueden revisar un mapa interactivo de los índices de desempleo en cada estado.

Discurso de Mitt Romney en la Convención Nacional Republicana

Fechas clave

 

Después de las convenciones de ambos partidos, quedan cuatro eventos que podrían estimular las encuestas electorales. Se esperaba que Mitt Romney recortara puntos e incluso superara a Obama después de las convenciones, pero el encuentro demócrata fue superior en cuestión de imagen (inclusión de minorías, principalmente), por lo que el republicano tiene todas sus esperanzas depositadas en los debates presidenciales del 3, 16 y 22 de octubre, más el debate entre candidatos a vicepresidentes del 11 de octubre. 

Romney tiene que hacer un gran papel en estos encuentros si es que quiere revertir la ventaja de Obama, que en algunas encuestas como Gallup es ya de 5 puntos. 

Otros puestos a elegir

 

Además de la elección del presidente, los estadounidenses eligen también a la totalidad de la Cámara de Representantes (435 representantes, 4 delegados y 1 comisionario) y a un tercio del Senado. 

Por lo regular, el partido que gana la presidencia ganará la Cámara de Representantes, no así con el Senado. Esta segunda cámara nunca se renueva en su totalidad, por lo que de los 100 legisladores que la integran sólo 33 participan en cada elección cada cuatro años. Este año se van a renovar 21 escaños demócratas, 10 republicanos y 2 independientes, por lo que el Partido Republicano podría al menos retomar la mayoría en esta cámara.

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