Hace años, la revista Newsweek publicó un comentario de un lector que opinaba sobre las elecciones presidenciales de Estados Unidos. “Son las elecciones más antidemocráticas del mundo, porque 300 millones eligen la suerte de 7 mil millones de personas”. Es innegable la importancia que tiene la elección del próximo 4 de noviembre para el resto del mundo, y la afirmación podría acotarse más: “500 votos y 9 estados deciden la suerte de 7 mil millones de personas”.
El sistema electoral
estadounidense es tan curioso que cada cuatro años el nuevo presidente se decide
no por el voto de los 50 estados que integran al país, sino de un puñado de
entidades indefinidas que inclinan la balanza de los votos electorales. Este año,
la elección se limita al resultado de ocho estados, en los que se concentran las
campañas de los candidatos.
Aquí, vamos
a tratar de explicar de la manera más sencilla algunos de los aspectos que
debemos conocer para entender un poco la contienda que en dos meses terminará
con Mitt Romney como nuevo presidente o con un segundo periodo de Barack Obama.
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¿Cómo se elige al presidente?
La
democracia en Estados Unidos es indirecta; los votantes no eligen al
presidente, sino a un grupo de representantes llamados compromisarios que a su
vez integrarán el Colegio Electoral de su estado.
El Colegio
Electoral está integrado por 538 compromisarios, que corresponden al número de
legisladores en el Congreso de Estados Unidos: 100 senadores, 435
representantes y 3 delegados del Distrito de Columbia.
Cada uno de
los 538 compromisarios va a dar su voto por una de las fórmulas a la presidencia
y vicepresidencia.
Imaginemos
un compromisario en Nueva York. Él es una especie de representante de su
candidato y le dará su voto en el Colegio Electoral neoyorquino, esperando al final
sumar los votos necesarios a nivel nacional cuando se tomen en cuenta los
resultados de los otros 49 estados.
Paso a paso
En prácticamente
todos los 50 estados el candidato que ganó el voto popular se lleva todos los
votos electorales. Si Obama, por ejemplo, tiene la mayor cantidad de votos de
las personas en California, él se quedará con los 55 compromisarios de ese
estado, sin importar si Romney quedó abajo por sólo un voto, quien se quedaría
con cero compromisarios.
Para ganar
la elección, un candidato debe tener 270 votos electorales, es decir, haber
ganado 270 compromisarios. Este reparto tan peculiar genera dos fenómenos
inmediatos:
1.- Que un
presidente sea elegido por tener la mayoría de votos electorales, aunque esté
abajo en número de votos populares. Así pasó en el 2000, cuando George Bush obtuvo
50 millones 456 mil votos contra los 50 millones 999 mil de Al Gore; sin
embargo, el republicano tuvo 271 votos electorales y el demócrata 266.
2.- Que la
elección la definan sólo un grupo de estados en donde los candidatos no tienen
una ventaja clara, los llamados swing states, de los que hablaremos más
adelante.
Discurso de Barack Obama en la Convención Nacional Demócrata
Decisión final
Cuando los
compromisarios ya emitieron sus votos, el resultado se envía al Congreso, que
ratificará el triunfo del candidato que haya conseguido llegar a los 270 votos
electorales.
Estados seguros, estados indecisos
Explicamos
ya que en casi todos los estados quien gana se lleva todos los votos
electorales. Por una parte, puede decirse que esta repartición excluye a los
miles de electores que votaron por el candidato perdedor en su estado y que no
lograrán ni un mísero compromisario en el Colegio Electoral. Esto es cierto,
pero las campañas y los partidos lo ven como una forma de destinar recursos y
esfuerzo sólo a los estados que verdaderamente inclinarán la balanza.
Por
ejemplo, hay estados como Texas que históricamente votan por el Partido Republicano,
en donde una campaña demócrata sería dinero tirado a la basura porque no hay premio
de consolación para el segundo lugar. Curiosamente, la lógica aplica igual para
los republicanos, que no gastan dinero en un estado que tienen ganado de
antemano.
Con este
panorama, cada cuatro años se hacen estimaciones sobre los votos electorales
que ya tiene prácticamente asegurados cada candidato meses antes de la
elección. Los medios contemplan en términos generales al menos ocho estados
clave -indecisos o swing states- que este año tendrán la decisión final:
Nevada (6
votos), Iowa (6 votos), Colorado (9 votos), Wisconsin (10 votos), Florida (29
votos), Ohio (18 votos), Virginia (13 votos) y New Hampshire (4 votos).
Medios como Politico añaden a Michigan y Carolina del Norte,
mientras The Economist a New Mexico, Georgia y Minnesota, pero esos ocho son en
los que coincide la mayoría.
Con base en el voto histórico de las otras 42 entidades, Barack
Obama tiene asegurados hasta el momento 237 votos electorales y Mitt Romney
206. Así, el presidente necesitaría nada más ganar Florida y algún otro estado
para sumar los 33 votos electorales que le faltan para los 270 y su reelección.
Romney, por el contrario, tiene que ir a ganar casi todos; si pierde Florida la
cuesta será más dura, ya que por aritmética no puede darse el lujo de perder ningún
otro estado.
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| Simulador del resultado electoral de acuerdo a las encuestas. La simulación puede hacerse en el sitio www.270towin.com |
¿Qué pesará en estos estados?
Hace unas semanas el diario El País apuntaba algo muy cierto
en el reto de Barack Obama rumbo a su reelección: el presidente no ha cumplido
las expectativas de quienes lo eligieron, pero esas expectativas eran tantas
que muchas veces se contraponen. Esa heterogeneidad va a reflejarse en el voto de
los swing states.
La campaña de este año gira en torno a la economía (sí, “es
la economía, estúpidos”), y como una suerte de quiniela se ha advertido desde
hace meses que ningún presidente ha sido reelecto cuando el porcentaje de
desempleo es mayor al 7.2%. Obama está 9 puntos por encima de esa cifra, con
8.1% de desocupación según las cifras de agosto.
Peor aún para el mandatario: el desempleo en los swing
states es preocupante, sobre todo en los estados que más votos electorales
otorgan. En Florida la desocupación es de 8.8% y en Ohio de 7.2%, mientras que
en Nevada la tasa se dispara a 12%, aunque este estado sólo tiene 6 votos.
El otro estado indeciso con más votos, Virginia (13), podría
decantarse por uno u otro lado de acuerdo a la política social de las
plataformas de cada candidato.
Aquí pueden revisar un mapa interactivo de los índices de desempleo en cada estado.
Discurso de Mitt Romney en la Convención Nacional Republicana
Fechas clave
Después de las convenciones de ambos partidos, quedan cuatro
eventos que podrían estimular las encuestas electorales. Se esperaba que Mitt
Romney recortara puntos e incluso superara a Obama después de las convenciones,
pero el encuentro demócrata fue superior en cuestión de imagen (inclusión de
minorías, principalmente), por lo que el republicano tiene todas sus esperanzas
depositadas en los debates presidenciales del 3, 16 y 22 de octubre, más el
debate entre candidatos a vicepresidentes del 11 de octubre.
Romney tiene que hacer un gran papel en estos encuentros si
es que quiere revertir la ventaja de Obama, que en algunas encuestas como Gallup es ya de 5 puntos.
Otros puestos a elegir
Además de la elección del presidente, los estadounidenses
eligen también a la totalidad de la Cámara de Representantes (435
representantes, 4 delegados y 1 comisionario) y a un tercio del Senado.
Por lo regular, el partido que gana la presidencia ganará la
Cámara de Representantes, no así con el Senado. Esta segunda cámara nunca se
renueva en su totalidad, por lo que de los 100 legisladores que la integran
sólo 33 participan en cada elección cada cuatro años. Este año se van a renovar
21 escaños demócratas, 10 republicanos y 2 independientes, por lo que el Partido
Republicano podría al menos retomar la mayoría en esta cámara.









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