“Otra vez”, dirán quienes hayan visto o leído noticias en los últimos días. “Otra vez una reunión del G-20, y yo ni sé qué es o qué hace ese tal G-20”. Lógico, cómo saberlo si un día hablan de él y al siguiente del G-7, G-8, G-5+1 (ok, este no es económico) y los que vayan a venir. Sí, este blog es sobre política, no economía, pero como sabrán, ambas van de la mano; y lo que es y lo que aborda en estos días el G-20 es en verdad importante.
En la quinta reunión del grupo, Corea del Sur recibe durante dos días a los países más desarrollados y a las potencias emergentes. Los miembros del grupo son Alemania, Canadá, EU, Francia, Italia, Japón, Inglaterra, Rusia, Arabia Saudita, Argentina, Brasil, China, India, Indonesia, México, Corea, Sudáfrica, Turquía, Australia y la Unión Europea… más España como invitado permanente (¿Por qué no G-21 entonces o G-20+1? en fin).
Después de que se ha comenzado a superar la crisis económica de 2008, los países se reúnen con una agenda que incluye la estabilidad económica, la apertura de mercados, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas e inclusive el cambio climático. Seguramente se discutirá todo esto, pero el tema que se llevará la cumbre, y que marcará la economía internacional en los próximos años, es la “guerra de divisas”.
No es difícil entender en qué consiste la guerra de divisas. Teniendo nociones básicas de economía y la ayuda de un video con dibujitos como este de la BBCpodemos entrarle al tema.
Esta situación, que tensa las relaciones económicas mundiales, provoca que la cumbre del G-20 pueda derivar más bien en un G-2, con China y EU a cada lado de las trincheras.
Todo empezó cuando China decidió devaluar su moneda comprando dólares. Como explica el video, la medida provocó un crecimiento de las exportaciones chinas en detrimento del resto de los países. (Si bien una reducción en el precio de los productos extranjeros beneficia al consumidor en el corto plazo, con el tiempo la pérdida de trabajos que esto puede implicar nulificaría esta “ventaja”).
Con la economía china creciendo a un ritmo acelerado y la estadounidense en un estancamiento considerable, la depreciación del yuan no gustó a nadie. Y cómo, si EU tiene esperanzas de crecimiento en 2010 de 2.7% contra el impactante 10.5% de China. Sumen a esto el hecho de que EU importa cada vez más de lo que exporta y el resultado es un aumento en los índices de desempleo en el país.
Antes de viajar a Corea, y después de perder las elecciones de medio término precisamente por la recesión que afecta a EU, Barack Obama adelantó lo que veríamos.
“Queremos que nos conozcan no sólo por lo que consumimos, sino por lo que producimos. Y cuanto más exportemos, más puestos de trabajo crearemos en nuestro país. Por eso me propongo el objetivo de duplicar el volumen de exportaciones de EU en el plazo de cinco años”, escribió en un texto que publicóThe New York Times.
Las palabras de Obama no cayeron en el vacío; Washington contraatacó. Con China vendiendo cada vez más gracias a una moneda débil, EU le siguió los pasos. La FED sacó la impresora de billetes e inyectó a la economía 600 mil millones de dólares.
El excedente de dinero provocaría una caída en las tasas de interés con el consiguiente aumento del consumo y, además, un debilitamiento del dólar y el crecimiento de las exportaciones. Copiarle a China, pues.
¿Qué pasaría en caso de seguir así? Los países menos desarrollados, meros espectadores en una contienda que los supera, comenzarían (han comenzado ya)a implementar medidas para competir en un mundo en el que las monedas más fuertes son, paradójicamente, las más débiles. Aguantar hasta donde puedan.
Brasil impuso una tasa del 4% a las inversiones externas y Colombia comenzó ya a despedir masivamente para seguirle el paso a EU y China. También, provocaría prácticas de proteccionismo en donde los países dejan de consumir bienes extranjeros y, en caso extremo, una nueva recesión mundial.
Lograr un “cese al fuego” en esta guerra de divisas es la misión principal del G-20. ¿Se puede? En su artículo de esta semana en Newsweek, B.J Lee dice que si bien es difícil, los ministros de finanzas de los países miembros del G-20 dieron un paso favorable al “acordar reducir los desequilibrios comerciales y mantener el déficit a niveles sostenibles”. Buenas intenciones, pero este acuerdo, firmado hace un mes, queda invalidado por las medidas aplicadas por EU la semana pasada.
Al G-20 no le queda más que su capacidad de persuasión y esto también da pocas esperanzas. En el mismo texto, Lee dice que si bien la relevancia del grupo es evidente, como un foro no vinculante el G-20 “se limita a la buena voluntad ya que no tienen ningún mecanismo de presión”.
Díganme ¿alguna vez se logró terminar una guerra sólo con buenas voluntades?






Esta reunión al parecer sólo servirá para anunciar las medidas que se implementarán paulatinamente mientras el dolar siga perdiendo terreno, cosa que al parecer va a durar pues EEUU seguramente querrá llevar su sistema hasta las últimas consecuencias.
ResponderEliminarYo no creo que al mismo G20 le convenga que el dólar se debilite más, tomando en cuenta que las reservas de dinero de todo el mundo están en dólares. Alguna solución deben buscar antes de que se hable de una nueva crisis cuando la anterior todavía sigue presente. Saludos
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