A raíz de las protestas que han sacudido a varios países árabes en el último mes que, en al menos dos casos hasta ahora, han golpeado severamente a su élite en el gobierno, entrevistamos para El Universal al internacionalista Mauricio Meschoulam, para tener una idea más clara de la realidad política y social en la región y entender de mejor manera las manifestaciones. Compartimos en este blog el resultado de esa entrevista…
Difícil panorama en el mundo árabe
Las revueltas de las últimas semanas en algunos países árabes como Túnez, Yemen y Egipto comparten un detonante e intereses en común, pero poseen diferencias internas que podrían derivar en resultados imprevistos para el mundo occidental.
El internacionalista Mauricio Meschoulam, precisó que las protestas en contra de los gobiernos de estos países, que han sido organizadas principalmente a través de las redes sociales, tuvieron su detonante precisamente por el "contagio" inmediato que permite Internet, además de que germinaron gracias al panorama político de cada región.
"Hay ciertos patrones en estos países, como el hecho de que exista una serie de dictaduras que no permiten que haya un incentivo electoral para los opositores", señaló.
Para Meschoulam, a pesar de compartir gobiernos dictatoriales y situaciones de corrupción, pobreza y desigualdad, las diferencias también son marcadas, por lo que adelanta que no se puede asegurar que el resultado de las revueltas en Egipto y Yemen vaya a ser similar a lo sucedido en Túnez, en donde el presidente huyó del país después de un mes de protestas.
En el caso de Egipto, asegura, existe un control mucho más férreo de la oposición. El gobierno de Hosni Mubarak, quien lleva 30 años como presidente, está más preparado que Túnez para controlar a la oposición.
"Me parece que en este país no va a ocurrir lo mismo que en Túnez", considera el también especialista en cuestiones de terrorismo.
Por otra parte, en Yemen existen mecanismos que permiten el disenso dentro de las mismas instituciones, refiere el especialista. Las marchas organizadas en los últimos días en este país, que exigen al presidente Ali Abdalá Saleh que no se presente a una tercera reelección, son más ordenadas y, a diferencia de las revueltas de Egipto y Túnez, son organizadas por los partidos opositores.
Mauricio Meschoulam agrega que en el caso particular de Yemen, Internet y las redes sociales no juegan el mismo papel que en sus vecinos árabes, a pesar de haber sido "contagiado" por las protestas en esos países.
Mientras las manifestaciones contra Ben Ali y Hosni Mubarak en Túnez y Egipto, respectivamente, se apoyaron en el uso de Twitter, Facebook y Youtube, la mayoría de los yemenitas no tienen acceso a Internet.
¿Qué tipo de gobiernos pueden surgir de las revueltas?
En Túnez los opositores lograron la salida del presidente Ben Ali y, hasta el momento, el establecimiento de un gobierno de transición; pero el internacionalista no prevé el mismo escenario para Yemen y Egipto, en donde las protestas no necesariamente terminarán derrocando a sus gobiernos.
Sin embargo, existe la alarma de que la hipotética caída de los dictadores abra la puerta a gobiernos islamistas que ejerzan controles más férreos sobre sus ciudadanos.
"En Egipto opera la Hermandad Musulmana, que está asociada ideológica y financieramente con Al Qaeda; es una de sus raíces. La Hermandad tiene un amplio respaldo popular y existe la posibilidad de que si cae Mubarak llegue un gobierno islamista", detalla Mescholaum.
En el caso de Yemen, aunque no opera la Hermandad sí hay presencia de Al Qaeda, por lo que el panorama ante una hipotética caída del gobierno es imprevisto.
Para Mauricio Meschoulam este escenario perjudicaría principalmente a Israel y a Estados Unidos, cuyos intereses no permitirían que se establecieran nuevos regímenes islamistas en Medio Oriente.
"A Estados Unidos e Israel no les conviene, y principalmente Estados Unidos hará todo lo posible para tratar de favorecer un gobierno con cierta continuidad", asegura.
Por el momento, el internacionalista adelantó que este tipo de protestas pudiera contagiarse a otros países con regimenes autoritarios, una situación que replicaría las protestas de estos países aunque no conlleve al derrocamiento de sus gobiernos.
Nota. Pueden seguir el blog de Mauricio Meschoulam sobre temas internacionales aquí.






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